¿Es el silencio una ilusión?

Aunque el silencio total, es relativo a la percepción humana, las cámaras anecoicas están diseñadas para absorber todos los sonidos que en su interior se produzcan, reduciendo estos a un promedio de -9 decibeles. El silencio total es, como todos los absolutos, una realidad solo accesible a través de la imaginación.

Sin embargo existe al menos un procedimiento para experimentar el verdadero silencio. Se trata de las cámaras anecoicas, habitaciones que por los materiales que recubren todas sus superficies y la estructura de la mismas, evitan que las ondas sonoras reboten y se amplifiquen hasta la audición humana. En ellas se realizan todo tipo de investigaciones relacionadas con la acústica o experimentos militares y del espacio exterior, ya que podemos simular las condiciones del campo sonoro en exteriores y hacer mediciones sin ruido de fondo.

En los recintos cerrados cuando una onda sonora incide sobre una superficie se da un efecto de reflexión, la onda se aleja de la superficie; y un efecto de absorción, que absorbe parte de la energía mecánica de la onda tras el impacto contra la superficie en cuestión. En una cámara anecoica esto no ocurre ya que es una sala especialmente diseñada para absorber el sonido que incide sobre sus paredes, suelo y techo, anulando los efectos de reflexión, eco y reverberación del sonido.

La efectividad de una cámara anecoica se mide en dB de rechazo (la relación entre el sonido directo y el sonido reflejado dentro de un recinto). Una cámara debería proporcionar un rechazo mayor a 80 dB entre 80 Hz y 20 kHz, lo cual es excelente para una cámara de tamaño mediano. Para medir las críticas octavas medias y superiores, una cámara anecoica sigue siendo la única herramienta verdaderamente confiable para realizar mediciones precisas.

Aqui nuestra selección de cámaras anecoicas.

The sound of the clothes

Este singular proyecto de moda intentó registrar minuciosamente los sonidos más exactos producidos por vestidos con diferentes materiales. Se grabó a una modelo moviéndose con los vestidos dentro de una cámara anecoica.

La cámara anecoica más grande del mundo

Los laboratorios Benefield son la mayor cámara anecoica del mundo y, en vez de estar aislada con materiales absorbentes del sonido, esta llena de materiales absorbentes de radiación: 816.000 conos de espuma diseñados para minimizar la reflexión de las señales de radio frecuencia. Las pruebas tienen que realizarse con aviones a escala natural, con lo que tuvo que crearse como un hangar para aviones. Está ubicada en el desierto de Mojave, California.

Ingravidez dentro de una cámara anecoica

Esta foto impresiona porque la persona del centro de la cámara parece flotar sobre el aire, ya que el piso está formado por una red metálica que permite no tocar los conos. Todas las cámaras tiene está red y cuando entras por primera vez en una de ellas experimentas una extraña sensación de ingravidez. La vista percibe que estas flotando, ya que por debajo de tus pies aun queda un espacio de aire y los conos están más abajo. Está es una de las más grandes que se han construido y está situada en el “Nacional Metrology Institue of Japan”.

Diseño minimalista

No todas las cámaras tienen que ser iguales. Esta pertenece a la firma TDK y es una autentica maravilla de concepto. Es la cámara minimalista semi anecoica, con azulejos planos y un altar central, es evocadora de las escenas finales de 2001.

Finalmente cabe destacar la cámara anecoica de la Universidad de Harvard, célebre porque a inicios de los 50 la visitó el compositor estadounidense John Cage. Uniendo esta con otras experiencias, Cage compuso la que quizá sea también su obra más conocida, 4’33’’, una pieza que se dice, nació por la imposibilidad de Cage (y de cualquiera de nosotros) por saber verdadera y empíricamente qué es el silencio absoluto. Cage entró en la cámara esperando escuchar el silencio, pero escuchó dos sonidos, uno alto y uno bajo. Cuando los describió al ingeniero responsable, le explicó que el alto era del sistema nervioso y el bajo era la circulación de la sangre. El sistema nervioso no hace ruido, en realidad lo que escuchó era el típico zumbido agudo que escuchamos en ausencia de sonido llamado tinnitus. Se dio cuenta que el silencio no existe: “Hasta que yo muera habrá sonidos. Y ellos seguirán después de mi muerte. Uno no tiene que temer sobre el futuro de la música””.

Y como bonus:

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